La veleña que quiere triunfar en el Atlético Bucaramanga y Europa

Vanguardia Liberal, Martes 23 de Mayo de 2017

Al ingresar a la grama sintética de la cancha Marte, las jugadoras del Atlético Bucaramanga Femenino reciben una flor como conmemoración del Día de la Madre, que se celebró el domingo anterior. La mayoría de ellas presencian los actos protocolarios en compañía de sus hermanos menores, sobrinos o hijos. Nicol Julieth Camacho Ariza no tenía a ningún familiar en ese instante, pero recordó que desde su natal Vélez, Santander, sus padres y hermanos la apoyaban.

La juez estaba lista para el pitazo inicial del partido. Nicol espera concentrada y con una expresión notoria de entusiasmo. Nuevamente era titular. Esta vez, en condición de local y en un encuentro decisivo de la fase de cuartos de final ante el equipo vallecaucano Orsomarso.

Se inicia el partido de fútbol. Las jugadoras del Atlético Bucaramanga dominan el balón y con orden táctico se mantienen  en el área del Orsomarso. La falta de contundencia y definición en las oportunidades de gol retarda por varios minutos la llegada del gol.

Nicol, por su parte, se moviliza por el sector derecho de la cancha, como volante externa. Recibe con autoridad balones de sus compañeras para pasarlos al otro extremo de la cancha (en terminología futbolística es conocido como ‘abrir la cancha’).

“La talla no es lo importante”

Quienes se dejaron llevar por las primeras impresiones pensaron que esta mujer, de apenas 1.50 metros de estatura, no tenía muchas habilidades para jugar al fútbol. Tampoco entendían la razón de su titularidad en el equipo, con tan solo 17 años. Pero en el campo de juego, Nicol disipa todas las dudas con su rapidez, fortaleza física y técnica para controlar la pelota.

Así lo corrobora su entrenador y director técnico del Atlético Bucaramanga femenino, el profesor Expencer Uriber: “Nicol es el claro ejemplo de que en el fútbol, por lo menos para mí, la talla no es lo importante. Ella compensa su poca estatura con buen juego, rapidez para marcar y hacer cambios de ritmo”.

El amor de esta veleña por el ‘deporte rey’ inicia a sus 11 años, cuando le pidió a sus padres que la dejaran ingresar a una escuela de fútbol en la que entrenaría con hombres, ya que en su municipio no existen escuelas dedicadas a entrenar exclusivamente a mujeres. Esta limitación no fue impedimento para ella, quien se destacó inmediatamente por encima de sus compañeros.

A partir de 2013, Nicol fue tenida en cuenta por los equipos departamentales y tuvo que viajar constantemente a Bucaramanga, por lo que se ausentó durante varios meses del colegio. Sin embargo, a finales de 2016 terminó el bachillerato. Desde inicios de 2017 se mudó a la Ciudad Bonita y ahora vive sola en una habitación que le alquila a una señora, también oriunda de Vélez. Ella paga estos gastos con los recursos enviados por su padre, trabajador en una fábrica de bocadillos; y su madre, que realiza varios oficios en casas de familia.

Nicol conoce las condiciones precarias que todavía hacen parte del fútbol femenino en Colombia, y es consciente de que sobrevivir económicamente de este deporte es muy complicado, por eso iniciará una carrera universitaria en los próximos meses.

“Ya estoy inscrita para empezar a estudiar entrenamiento deportivo a partir del segundo semestre de 2017. El profe Expencer nos ha incentivado para que estudiemos. Dice que es primordial”, expresó Nicol.

A la poca remuneración que reciben estas jugadoras en la liga profesional, se le suma la inactividad competitiva que tienen durante seis meses, pues el torneo se disputa desde febrero hasta junio. Muchas de ellas aprovechan este tiempo para conseguir otros trabajos, estudiar o continuar entrenando de manera individual.

Vinieron los goles

En el segundo tiempo del partido entre Atlético Bucaramanga y Orsomarso, las ‘leopardas’ siente la presión de la hinchada que colmaba las graderías de la Marte. A pesar de los cantos de apoyo, el escepticismo reina ante el posible triunfo de las locales.

Corre el minuto 47, con la intención clara por conseguir el primer gol, el equipo ‘hormiguero’ ataca y a través de Neidis Durán abren el marcador. Un grito unísono de gol se escucha desde las graderías. Los hinchas de la barra Fortaleza Leoparda Sur corren a las mallas que dividen a la tribuna oriental del terreno de juego. Se trepan  como arañas para celebrar.

A los 63 minutos, Manuela González sentencia el partido a favor del Bucaramanga. Convierte el 2-0, y de paso recupera su título como máxima anotadora del equipo y de la liga al conseguir 12 goles en su cuenta personal.

Nicol tiene una oportunidad de marcar en los minutos finales. Recibió un pase por el sector derecho de la chancha, que la lleva a pisar el área de gol. Sin embargo, la intercepción oportuna de una de las defensas del Orsomarso opaca la esperanza de anotar su primer gol como profesional.

Con el pitazo final, la celebración de las ‘leopardas’ no se hice esperar. Rápidamente se reúnen en el costado oriental de la cancha para aplaudir a los dos mil hinchas que presenciaron su victoria.

Una carrera corta que ya es ejemplo a seguir

Tras los abrazos con sus compañeras y fotografías con los aficionados, Nicol reafirma que no se equivocó al elegir el fútbol como su proyecto de vida, por encima de otras destrezas y actividades que practicaba en Vélez.

“Tocaba el requinto y pertenecía a los conjuntos del colegio. También cantaba. En las tardes iba a clase de música y también a fútbol. Pero el fútbol me gusta mucho más, aunque de vez en cuando toco el requinto”, contó Nicol.

A su corta edad, ya es fuente de inspiración para otras jugadoras que toman sus pasos como ejemplo para llegar algún día al fútbol profesional.

“Admiro mucho a Nicol porque ella juega conmigo en la categoría sub 20, y al verla de titular en la liga profesional me motiva para trabajar cada día más con el fin de debutar, marcar muchos goles y mantenerme en buen nivel”, aseguró Belkis Johana Niño Rodríguez, oriunda de Sabana de Torres y quien juega en la posición de delantera.

El próximo objetivo por alcanzar para esta joven veleña es seguir mejorando su grado de competitividad para llegar a la Selección Colombia y, ¿por qué no?, ser fichada por el Real Madrid o el Barcelona.

TOMADO DE VANGUARDIA LIBERAL Martes 23 de Mayo de 2017 – 03:15 PM

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